Factura electrónica y Veri*factu: lo que realmente cambia para pymes y autónomos

En los próximos años las empresas españolas afrontarán uno de los cambios más relevantes en su sistema de facturación. Dos normas distintas están transformando la forma de emitir facturas: la factura electrónica B2B prevista en la Ley Crea y Crece y el sistema Veri*factu derivado de la Ley Antifraude.

Aunque a menudo se confunden, se trata de obligaciones diferentes. Una regula cómo se intercambian las facturas entre empresas. La otra regula cómo debe funcionar el software de facturación.

Comprender esta diferencia es esencial para pymes y autónomos que quieran anticiparse a los cambios normativos.

“La factura electrónica y Veri*factu no son lo mismo. Una afecta al formato de la factura; la otra al funcionamiento del programa que la genera.”

Factura electrónica B2B: obligación prevista en la Ley Crea y Crece

La Ley 18/2022, de creación y crecimiento de empresas, introdujo la obligación de utilizar factura electrónica en las operaciones entre empresarios y profesionales.

Sin embargo, esta obligación todavía no es plenamente exigible. Su aplicación depende de la aprobación definitiva del reglamento de desarrollo, que debe concretar el funcionamiento del sistema.

Cuando ese reglamento entre en vigor, se prevé un calendario progresivo:

  • Empresas con facturación superior a 8 millones de euros: 1 año para adaptarse.
  • Resto de empresas y autónomos: 2 años.

Hasta que ese reglamento no se publique oficialmente, el plazo aún no empieza a contar.

Qué se considera realmente una factura electrónica

Muchas empresas creen que ya utilizan factura electrónica porque envían facturas en PDF por correo electrónico. En realidad, ese formato no cumple la definición técnica exigida por la normativa.

La factura electrónica B2B deberá ser un archivo estructurado que pueda ser leído automáticamente por sistemas informáticos. Entre los estándares que se prevén destacan:

  • Formato europeo basado en la norma EN 16931.
  • Sintaxis como UBL o Facturae.
  • Interoperabilidad entre plataformas públicas y privadas.

El PDF podrá seguir existiendo como documento visual, pero no será el formato principal de intercambio.

Veri*factu: control sobre el software de facturación

El segundo gran cambio procede de la Ley 11/2021 de lucha contra el fraude fiscal, desarrollada por el Real Decreto 1007/2023.

Esta normativa no regula el formato de la factura, sino el comportamiento del software que la genera.

Los programas de facturación deberán garantizar:

  • Registro automático de cada factura emitida.
  • Encadenamiento mediante hash que impida alteraciones.
  • Firma electrónica de los registros.
  • Código QR visible en la factura.
  • Trazabilidad completa de las operaciones.

El sistema también permite la modalidad denominada Veri*factu, que permite enviar automáticamente la información de facturación a la Agencia Tributaria.

Quedan fuera de esta obligación los contribuyentes que ya utilizan el Suministro Inmediato de Información (SII).

Calendario previsto de adaptación

La normativa prevé un calendario de implantación progresivo para la adaptación del software de facturación.

  • Fabricantes de software: adaptación previa a la entrada en vigor.
  • Empresas y autónomos: adaptación obligatoria en los plazos fijados tras el desarrollo reglamentario.

En la práctica, muchas empresas deberán revisar su sistema de facturación durante 2025 y 2026 para cumplir los nuevos requisitos técnicos.

Qué deberían hacer ya las pymes y autónomos

Aunque algunas obligaciones aún dependen de desarrollo reglamentario, es recomendable empezar a prepararse.

  • Revisar el programa de facturación utilizado.
  • Confirmar que el proveedor adaptará el software a la normativa.
  • Evitar soluciones improvisadas basadas solo en PDFs.
  • Planificar la transición hacia sistemas compatibles con factura electrónica estructurada.

Anticiparse suele evitar problemas cuando las obligaciones se vuelven efectivas.

Una transformación que va más allá de lo técnico

La digitalización de la facturación no es solo una obligación legal. También supone un cambio en la gestión administrativa de las empresas.

Las nuevas normas buscan aumentar la trazabilidad de las operaciones y reducir el fraude fiscal, pero también impulsan procesos más automatizados y eficientes.

En este contexto, disponer de un sistema de facturación bien configurado será cada vez más importante para la seguridad jurídica de las empresas.

Si su empresa quiere anticiparse a estos cambios o necesita revisar su sistema de facturación, puede consultar con el equipo de Oikos Consultores o contactar con nosotros en el teléfono 937 41 47 67.

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